
Para este año Argentina proyecta una reducción significativa en la importación de gas natural licuado (GNL) para 2025. Según las previsiones oficiales, este año se contratarán 24 cargamentos, lo que representa un 20% menos respecto a los 30 adquiridos en 2024. Esta disminución es posible gracias a la creciente producción de gas natural en Vaca Muerta y a la finalización de obras clave de infraestructura que fortalecen el suministro interno.
El descenso en las importaciones de GNL responde a dos desarrollos esenciales:
Reversión del Gasoducto Norte: Esta obra permitió, a fines de 2024, cortar la importación constante de gas desde Bolivia tras 18 años. Pese a que aún queda pendiente la reversión de dos plantas compresoras, el gasoducto ahora transporta gas desde Vaca Muerta hacia las provincias del norte, reduciendo la dependencia de gas boliviano.
Puesta en funcionamiento del Gasoducto Perito Moreno (ex Néstor Kirchner): Con la habilitación de dos nuevas plantas compresoras, este gasoducto incrementará su capacidad de transporte durante el invierno, inyectando hasta 26 millones de metros cúbicos diarios de gas natural en las redes del país. Esto permitirá cubrir parte de la demanda interna y disminuir la necesidad de importaciones.
La menor dependencia del GNL importado podría representar un alivio económico significativo. Si los precios internacionales del gas se mantienen estables, Argentina podría ahorrar alrededor de 125 millones de dólares gracias a esta reducción en las compras externas.
Pese a los avances, las importaciones de GNL continuarán siendo necesarias en el corto y mediano plazo. Este año, los 24 cargamentos previstos —con una primera licitación ya lanzada para cinco metaneros— implicarán un desembolso cercano a los 500 millones de dólares.
La necesidad de importación obedece a dos factores principales:
Faltante de obras de infraestructura: Aunque el Gasoducto Perito Moreno ha mejorado la capacidad de transporte, aún se requiere la construcción de un segundo tramo o la concreción de proyectos alternativos impulsados por Transportadora de Gas del Sur (TGS).
Picos de demanda invernales: Durante el invierno, Argentina enfrenta picos de consumo que no se extienden por más de tres meses. Este fenómeno hace que no resulte rentable desarrollar redes adicionales que abastezcan solo esas demandas extremas.
A futuro, el crecimiento de Vaca Muerta podría incluso posicionar a Argentina como exportador de GNL, aunque primero deberán materializarse proyectos adicionales de infraestructura. Mientras tanto, la menor importación de gas en 2025 marca un paso clave hacia la autosuficiencia energética.
Con esta reducción en las compras externas y una infraestructura en proceso de expansión, la apuesta del país es consolidar el potencial energético de Vaca Muerta y optimizar los recursos internos, en busca de un horizonte económico más estable y eficiente.