
Vaca Muerta tiene una superficie total de 36.000 kilómetros cuadrados que recorren cuatro provincias, comenzando por Neuquén, donde se concentra mayormente el trabajo de las empresas, pero cubriendo también partes de Río Negro, Mendoza y La Pampa. Sin embargo, de esa superficie total no todos los kilómetros eran potencialmente desarrollables para la industria del gas y el petróleo, sino que se estimaba que solo eran productivos unos 20.000 kilómetros cuadrados.
El potencial energético de Vaca Muerta sigue en ascenso. Gracias a avances en la exploración, la formación shale podría sumar hasta 2.000 kilómetros cuadrados a su superficie productiva, lo que representa un crecimiento del 5% al 10% del área actualmente explotada. Esta expansión promete reforzar aún más el papel clave de Vaca Muerta en la matriz energética argentina.
Vaca Muerta abarca 36.000 kilómetros cuadrados distribuidos en Neuquén, Río Negro, Mendoza y La Pampa. Hasta ahora, se consideraba que unos 20.000 kilómetros cuadrados eran aptos para la producción de petróleo y gas. Sin embargo, nuevas exploraciones en zonas de frontera revelaron resultados positivos que podrían ampliar significativamente el llamado "acreage" desarrollable.
Pablo Bizzotto, CEO de Phoenix Global Resources y ex vicepresidente de Upstream No Convencional de YPF, confirmó la posibilidad de sumar entre 1.000 y 2.000 kilómetros cuadrados. La clave de esta expansión radica en los parámetros de calidad del reservorio y gradiente de presión poral, que hasta ahora se han mantenido estables en las áreas exploradas.
El bloque Confluencia Norte, en Río Negro, es un claro ejemplo del éxito de estas exploraciones. Allí, tres pozos han producido 600.000 barriles de petróleo en apenas cinco meses. Este crudo, con 27 grados API, es más pesado de lo que inicialmente se esperaba obtener en Vaca Muerta, marcando un hito técnico en la producción de shale.
El próximo mes, Vaca Muerta ampliará aún más su producción con la perforación de un nuevo pad de pozos en el bloque Confluencia Sur, vecino de Confluencia Norte. Este grupo de cuatro perforaciones promete menor incertidumbre y altas expectativas, basadas en los resultados alentadores de la zona lindera.
La posible expansión de Vaca Muerta fortalecerá su rol como motor energético de Argentina y consolidará su capacidad productiva en petróleo y gas, clave para el desarrollo económico nacional y para potenciar exportaciones en el sector hidrocarburífero.