
Investigadores rusos han hallado más de medio billón de barrilles de crudo, 10 veces la producción del Mar del Norte en los últimos 50 años. El impacto del descubrimiento de una enorme reserva de petróleo en la Antártida, fue inmediato y a escala global. No es para menos. Un informe presentado en el Parlamento británico indicó que fue Rusia quien destapó el misterio, pero, hasta el momento, el Kremlin se mantuvo hermético a cualquier tipo de comunicado oficial.
BRICS News confirmó que las reservas encontradas se estiman en 511.000 millones de barriles de petróleo. Esa cantidad representa el doble de reservas que tiene un país productor como Arabia Saudita o diez veces la producción del Mar del Norte en los últimos 50 años.
Se sabe que fue realizado por el buque Alexander Karpinsky, de la empresa rusa Rosgeo, en el mar de Weddell. La versión rusa es que el barco se encontraba realizando "amplios estudios sísmicos" en la zona en los últimos años
Una zona con mucho interés y en conflicto diplomático
Otro de los puntos en debate y que se pone de manifiesto tras este descubrimiento es que está ubicado en los territorios antárticos que reclaman la Argentina, Reino Unido y Chile, que además se superponen.
Reino Unido la denomina Territorio Antártico Británico (BAT, por su siglas en inglés). El territorio incluye parte de la Tierra de Coats, la península Antártica, las islas Orcadas del Sur, las Shetland del Sur, la isla Alejandro I, entre muchas otras. En tanto, Argentina cuenta con la Base Orcadas, que fue la primera base antártica argentina y constituye la presencia humana de carácter estable más antigua del continente.
Qué dice el Tratado Antártico
Todas las actividades en la Antártida están cubiertas por el Tratado Antártico de 1959 y otros instrumentos legales asociados. El territorio fue designado como un continente dedicado a la paz y la ciencia, por lo que está prohibido cualquier tipo de explotación petrolífera en la zona.
El mismo fue firmado durante la Guerra Fría y buscó evitar una escalada militar, afirmando que "es en interés de toda la humanidad que la Antártida continúe utilizándose siempre exclusivamente para fines pacíficos y que no llegue a ser escenario u objeto de discordia internacional".
El pacto congeló las reclamaciones territoriales existentes y estableció que la Antártida se convierta en una reserva científica internacional. La noticia del descubrimiento ruso pone en tensión el cumplimiento del Tratado, que vence en el año 2048.